En mi barquita de remos
voy cruzando la bahía,
con el viento de levante,
voy casi a la deriva.
Mis fuerzas se agotan
y yo deseo navegar,
cruzar los mares del sur,
para al norte llegar.
Tú me esperas en tierra firme
mientras yo voy navegando,
por los mares turbulentos
y vientos huracanados.
Mi barquita es pequeña
mis brazos muy fuertes son,
los remos son de canela,
en los mares al remar,
se forma un corazón.
Es tu amor que ya me espera
y muy pronto llegaré,
al refugio de tus brazos
en ellos descansaré.
Me dirás que soy tu sirena
que llegó de alta mar,
con un beso en mis labios
para los tuyos besar.
Rosario Ayllón.
Poetisa del Amor.
Llegaste a mi corazón
sin prisa pero con bríos,
como llegan a los mares
las aguas de nuestros ríos.
Mi vida te pertenece
sin ti, para qué la quiero,
solo deseo tenerte a mi lado
y decirte que ¡te quiero!
Te metiste en mis sueños
me trazaste otro camino,
te convertiste en mi ruta
y dueño de mi destino.
Con el brío que llegaste
me robaste el corazón,
en mi alma te clavaste
vivo en una sin razón.
Las espigas de tu cuerpo
florecieron en mis valles,
doradas y muy verdes
en mis amapolas rojas,
con tu amor las cubriste
de deliciosos manjares.
Dulce manjar me deleitó
en aquella alborada,
de tu manantial de vida
fue mi felicidad soñada.
Rosario Ayllón.
Poetisa del Amor.
Amarte en mi lecho, sería un sueño,
sentir tu manantial, en mis entrañas
como el rocío en la rosa
derramas tu brisa en mi alborada.
Y dormir entre las delicias
de mis benditos pechos,
mientras contemplamos
como se cierne la noche,
sobre nuestros deseos.
Deseos intensos de pasión y delirio
tú, como tronco de árbol endurecido,
penetrando en la profundidad
de mi playa saboreando mis dunas,
entre mis brazos, quedas dormido.
En mis sueños suprimo la distancia,
te siento a mi lado, con mis manos
acariciando, te he hecho tan mío,
que tú eres mi sueño dorado.
Rosario Ayllón.
Poetisa del Amor.
Desnuda y cubierta de pureza
entre ángeles me vi,
no se si era el cielo, ó la tierra,
el firmamento, ó el mar,
en aquel atardecer, yo me sentía feliz.
Pero ausente de tu presencia
mi amado ¿dónde marchaste?
mi piel seda y algodón,
los angelitos eran bellos
pero me faltaban, tus caricias y tus besos de pasión.
Me sentía una diosa, adorada por sus bellos cantos,
pero no estaba mi rey, mi amado y mi poeta,
que en sus bellas trovas, alabara mi belleza,
la que guardo para ti, dueño de mi corazón,
es tanto lo que te adoro, por ti, pierdo la razón.
De pié en una blanca nube
todos adoraban mi cuerpo,
los ángeles y serafines con sonrisa angelical,
me ofrecían, muy bellos cantos de amor,
yo con mi cabello al viento, lo único que me cubría,
esperando tu llegada, mi dulce y tierno amor.
Rosario Ayllón.
Poetisa del Amor.
Y a pesar de que todo era un sueño
en mi templo interior, tú amanecías,
abrazado a mi cintura
en mi regazo con tu amor,
me florecían amapolas.
Mi sueño era realidad,
yo tocaba tu piel y tú estabas,
dibujando en mi cuerpo un mapa
el que te llevaría por mis senderos y mi playa.
Luego al amarte, ya te vi distante,
como en la lejanía inalcanzable,
estiraba mis brazos y no te podía tocar
ya estabas lejos y yo en mi soledad.
La esperanza de verte es tan grande
el temor a que no se haga realidad,
me hablas amorosamente y con ternura,
no sé, si creer a la esperanza y esperarte
o dejar de soñar y ver la realidad.
Rosario Ayllón.
Poetisa del Amor.
En una tarde de invierno
muy cerca de la primavera,
a través de una llamada ,
he conocido a un poeta
su voz era dulce, sus palabras
amables me sentí dichosa
solo con hablarle.
Me gustan sus versos y sus poesías,
me pide que sea su musa y yo,
muero de alegría,
me cantará al oído sus bellos poemas,
que serán de amor, en la primavera.
Mi poeta es moreno y atractivo
amable, educado y muy
sensitivo,
le conozco poco y me encanta ya,
si con mi dulzura, yo a ti,
te gusto, seré feliz, de verdad.
Solo quiero amistad, querido
poeta, pero una amistad,
muy especial,
poeta de sueños y de fantasía,
yo, seré tu musa y tú mi alegría.
Rosario Ayllón.
Poetisa del Amor.
Soy mimosa y poetisa
escribo versos para ti,
mimosa como una gatita,
que desea amarte a ti.
Soy suave y muy dulce
mi runruneo es de amor,
deseo mirarme en tus ojos
y llegar a tu corazón.
Mi cielo son tus pupilas
deseo mirarme en ellas,
desde que entraste en mi vida
me iluminan las estrellas.
No hay un segundo de mi vida,
que no te piense
amor mío de mis entrañas
no hay noche que no te sueñe
desnuda en cuerpo y alma.
No hay mañana que no ansíe
tenerte de nuevo en mi cama
tu gatita desea amanecer
besando tu boca, tu pecho,
tu espalda.
Con mi runruneo amoroso
te diré que esperaré
a que tú vengas mañana
que mis besos te guardo
y mis caricias templadas.
Que esperaran en mis manos
hasta que tú, quieras tomarlas,
te diré que soñaré
con abrazarte callada
que mi piel yo cubriré,
con tu serena mirada.
Te diré que no tardes
tu gatita vive enamorada,
contemplando tu recuerdo
anhelando tus palabras.
Rosario Ayllón.
Poetisa del Amor.